Hemeroteca de la sección “El pecado”

El día 27 de diciembre de 2009, hallé a un pobre borracho tirado en la calle. Yacía junto a la cuneta, cerca de una esquina. En cualquier momento le podría atropellar un vehículo…

Los vendedores de bebidas alcohólicas son culpables de los crímenes de los borrachos.

Me costó esfuerzo levantar al borracho, el que le decían “Comandante Pellejo”.Ya que el dueño de la tienda de la esquina no quería que yo lo acostara en la acera frente a su tienda, comencé a buscar otro lugar. De pronto, vi al otro lado de la calle la pequeña tienda de Manuelito, donde vende comestibles, algunos artículos domésti­cos… y licor. En seguida, supe qué debía hacer con el Comandante.

. . .

Con el borrachito colgado en mis hombros, pasé al otro lado de la calle y lo acosté en la acera frente a la pequeña tienda. En voz alta les dije a los que estaban parados junto a la ventanilla de ventas:

—¡Si aquí le vendieron el guaro, que aquí lo cuiden!

Al ver que el Comandante se despertaba, decidí comprarle un jugo. Acercándome a la ventanilla, pedí el jugo. Miré las botellas de la maldita “Cañita” en los estantes. Y, sacudién­dome la cabeza, dije:

—¡Pobrecito, este borracho!

—¡Que se mueran esos desgraciados! —soltó Manuelito, mientras buscaba el jugo en su refrigerador.

Me escalofrié. ¿Cómo se atreve este señor a hablar así cuando él mismo les vende el licor? En voz calmada, pero llena de indignación, le dije:

—Manuelito, ¿sabía que no sólo los borrachos son culpables de sus pecados? ¡También tienen la culpa los que les venden el licor!

Manuelito me entregó el jugo, se encogió de hombros y me dijo, medio resentido:

—No es cierto. Yo aquí tengo la Cañita, pero no les mando a tomar. ¡Toman porque quieren!

Reafirmé brevemente su culpa y pagué el jugo. Se lo di al borracho y me fui a la casa,

triste y pensativo.

. . .

Cuarenta y ocho días después, el 13 de febrero de 2010, Manuelito tambaleó hacia su casa, borracho. El día siguiente, dejó para siempre de vender licor; murió una muerte horrenda, vomitando sangre en un balde.

En Habacuc 2.15, Dios dice: “¡Ay del que da de beber a su prójimo!” Ese “¡Ay!” le cayó fuerte a Manuelito.Apenas cuarenta y nueve días antes, Dios lo había advertido que el que vende licor es culpable. Pero Manuelito no hizo caso a esta advertencia, sino que inventó excusas.

Muchos cantineros, tenderos y otros vende­dores de licor suelen inventar excusas con tal de no dejar su negocio de traficar licor. Miremos algunas de las excusas que se inventan:

1. “Yo no obligo a nadie a comprar mi licor.” Es cierto, usted no obliga al borracho a comprar licor… ¡pero es innegable que se lo facilita! El que vende licor a un borracho es cómplice de su pecado. La cosa es así de sencilla. Manuelito ya lo sabe muy bien; desea no haberle facilitado licor al Comandante, pero ya es muy tarde para arrepentirse.

2. “Si no compra aquí, compra allá.” ¡Tiene razón! Sin embargo, ¿podremos librarnos de nuestros pecados por medio de echarle la culpa a otro? Por favor, ¡hagámonos responsables por nuestros hechos! Aunque haya mil cantinas, si usted ayuda a cualquiera a emborracharse, peca contra Dios y es responsable por ello.

3. “Tengo que ganarme la vida.” ¡Estoy completamente de acuerdo! Nadie le niega ese derecho. Pero no tiene que escoger un trabajo tan cruel, tan vil ni tan sucio como vender veneno a los vecinos.

Amigo lector, ¿trafica usted con las bebidas alcohólicas? Si usted vende licor, ¡es hora de que usted se arrepienta! Porque únicamente de esta manera puede recibir el perdón de Dios y cambiar su vida.

No se disguste usted conmigo. Manuelito anhela haberse arrepentido aquel día cuando yo le advertí de su pecado, pero ahora es muy tarde…

Querido comerciante de licor, hoy ha com­prendido usted el pecado de traficar licor. Si son míseros los borrachitos de su pueblo, sepa que usted también es mísero. Y aunque tal vez usted no ande tambaleando por las calles como ellos, su corazón tambalea bajo la ira de Dios. Hoy le aconsejo decidir lo siguiente delante de Dios:

•                      “No traficaré más licor.”

•                      “Buscaré otro trabajo honroso.”

•                      “Y sobre todo, me arrepentiré de cada uno de mis pecados.”

Arrepentirse quiere decir negarse a sí mismo, hacer morir todo lo que es propio de su naturaleza pecaminosa, y seguir a Jesús.Así como Dios per-dona a los borrachos que se arrepienten, también le perdonará a usted cuando se arrepienta.

“¡Ay del que da de beber a su prójimo!” (Ha­bacuc 2.15).

“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados” (Hechos 2.38).

—Pablo Yoder
La Públicadora Lámpara y Luz vende ejemplares de este folleto para la evangelización.

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De vez en cuando, todos nos enfrentamos con la depresión. Hasta las personas más optimistas tienen días cuando se les pega la depresión. El salmista mismo clamó: “Dios mío, mi alma está abatida en mí” (Salmo 42.6).

Que un día nos sintamos víctimas de la depresión, pero que tal depresión se vuelva humo de la noche a la mañana es una cosa tan común como coger un resfriado.

Pero es otra cosa completamente distinta cuando la depresión crónica nos abate día tras día, sin darnos ningún alivio. Anhelamos alivio, pero apenas nos atrevemos a creer que tal cosa exista.

La depresión crónica puede tener varias causas, entre las cuales se destacan:

• La falta del equilibrio hormonal y otros problemas físicos.

• La ignorancia… y el resultante sentido de temor de lo desconocido, acompañado con un fuerte sentido de la vulnerabilidad.

• El pecado en nuestra vida. La perversión sexual, el enojo y la amargura figuran entre los pecados que más causan la depresión crónica.

• Una confianza absoluta en el hombre (que sólo Jesucristo merece), tal como en el pastor, o en los hermanos, o en otra “gente buena”… que, sin embargo, son muy humanos.

En los casos de la depresión crónica, es necesario identificar y tratar con la raíz del problema. Esto requiere de una honestidad “descarnada” ante Dios, ante nosotros mismos y ante nuestros hermanos en la fe. Muchas veces, una persona extremadamente deprimida necesita la ayuda de otros. Para que la ayuda de ellos sea eficaz, es preciso que la persona deprimida tenga una profunda humildad junto con la honestidad.

¿Estás deprimido? Sé honesto. No temas exponerlo ante Dios y ante tus hermanos de confianza. Permite que Dios y ellos te muestren la salida. Tendrás que luchar, pero hay esperanza. No te rindas. En cuanto al pecado, hay perdón y victoria mediante la sangre de Jesús y el arrepentimiento. En cuanto a los problemas físicos, hay salud si Dios así lo dispone, y en todo caso hay gracia para soportar la prueba. Espera en Dios.

“¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios; porque aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío” (Salmo 43.5).

—Daniel R. Huber

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A veces oímos de alguien que se intoxicó de algún veneno. La intoxicación de drogas también es un asunto de primera plana hoy en día.

La intoxicación espiritual es producto de estar enamorado con alguien.

La intoxicación espiritual es producto de estar enamorado con alguien.

Pero, ¿ha pensado usted en lo que es la intoxicación emocional? Esto se trata de la fuerte atracción entre hombres y mujeres de forma indebida. Se trata de la falta de pudor, castidad, y respeto que enseña la Biblia en cuanto a nuestra manera de relacionarnos. Se trata del roce entre la pareja de novios y entre hombres y mujeres que no son esposos. Es la causa de muchos fracasos
espirituales y morales en la iglesia cristiana de hoy.

¿Qué opina usted? ¿Es conveniente que la pareja de novios se abracen y se den besos? ¿Qué de tomarse de la mano? ¿Hay peligros cuando el esposo se roza mucho con otras mujeres y cuando la esposa se roza mucho con otros hombres? ¿Qué sucede con las emociones en tales casos? ¿Por qué a veces las personas terminan haciendo lo que nunca se imaginaron? ¿Cómo podemos evitar este problema?

Precisamente de estas preguntas se trata este artículo. Se trata de un
problema que llamaremos la intoxicación emocional. Mi oración a Dios es que por medio de estas letras alguien, sea soltero o casado, pueda recibir ayuda y pueda entender lo que por lo común ocurre previo a un fracaso moral.

¿QUÉ ES LA INTOXICACIÓN EMOCIONAL?

La intoxicación emocional es un vínculo emocional fuera de su debido lugar y fuera de control. Es una emoción que el mundo llama amor. En este artículo, usaremos el término vínculo emocional para referirnos a la poderosa atracción que existe entre un hombre y una mujer, eso es, mientras dicha atracción se mantenga en su debido lugar. Por otra parte, usaremos el
término intoxicación emocional para referirnos a la misma atracción una vez
que se ha salido de control y de su debido lugar. Usaremos también el  término pureza emocional para describir el estado de la persona que vive
según el plan de Dios en este campo. (more…)

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Mapa a la conferencia de El Hogar Educador

Mapa a la conferencia de El Hogar Educador

Se realizará, Dios mediante, la conferencia anual de El Hogar Educador, en Saltillo, México los días 7 y 8 de agosto del año presente. Arriba está la mapa para orientarse al local donde se realizará. También se puede entrar la página de El Hogar Educador para más informaciones.
Estará presente el hermano Set Bauman, encargado de Literatura Monte Sion. Se presentará oportunidad a comprar la linda literatura de ese ministerio.
¿Por qué educar en el hogar? Pues la respuesta es otra pregunta…¿Por qué no?
Con el impedimiento de propagar la verdadera fe cristiana en las escuelas públicas, o bien el solo propagar la buena moralidad, ¿qué hacemos?
Yo no quiero que el homosexualismo se enseñe a mi hijo, como un comportamiento “normal” y lícito. ¿Y tú?
La palabra de Dios no enseña que el padre de familia es el encargado de la educación de los hijos (o bien la madre, si el padre no está). No debemos entregar a nuestros hijos al estado, menos a un estado decaído.
Sé que el concepto de educar en el hogar es nuevo para muchos en América latina. Sin embargo de su novedad, hay que adelantarse en fe. Esta conferencia es un aporte para los padres desconfiados.
¡Aprovéchense de ella!

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Jesús dijo:

“Yo he venido para que tengan perdón, y para que lo tengan en abundancia.”

¿Es lo que dijo Jesús? ¡Claro que no! (Véase Juan 10.10)

El perdón no puede salvarnos de igual modo que lavar un cerdo del lodo no le va a salvar de ensuciarse de nuevo. El perdón no quita el pecado del corazón. Todos nacemos sin tener el Espíritu de Dios en nuestro espíritu, un estado que se llama “la muerte espiritual”. Para ser salvo de ello, hemos de recibir una transfusión de la sangre–la vida–de Cristo. La sangre vivifica a nuestro muerto espíritu, dándonos la gracia para vencer.

De ese modo, somos salvos por la sangre de Cristo, renovados en espíritu, nacidos de nuevo.

¡Es pura gracia, pues ninguno de nosotros lo merecíamos dicha transfusión de vida!

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;  y esto no de vosotros,  pues es don de Dios; no por obras [de la ley mosaica],  para que nadie se gloríe.  Efesios 2.8

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Voy anunciando otro nuevo archivo para la Biblioteca Digital El Cristianismo Primitivo.

¿Que dice la Biblia acerca del purgatorio?

¿Es bíblico el concepto del purgatorio?

¿Es bíblico el concepto del purgatorio?

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Se anuncia la disponibilidad de un flamante tratado para repartir en los autobus. Todos sabemos los feos videos que se fletan en los bus. Este folleto toca el tema de no mirarlos, para preservar la santidad. Pulsar la fotita para bajarlo. (Lo siento que el archivo es grande, casi 2mb.)

Que tenga un viaje espiritualmente seguro

Que tenga un viaje espiritualmente seguro

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El final de la pornografía

El final de la pornografía

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