A veces oímos de alguien que se intoxicó de algún veneno. La intoxicación de drogas también es un asunto de primera plana hoy en día.

La intoxicación espiritual es producto de estar enamorado con alguien.
Pero, ¿ha pensado usted en lo que es la intoxicación emocional? Esto se trata de la fuerte atracción entre hombres y mujeres de forma indebida. Se trata de la falta de pudor, castidad, y respeto que enseña la Biblia en cuanto a nuestra manera de relacionarnos. Se trata del roce entre la pareja de novios y entre hombres y mujeres que no son esposos. Es la causa de muchos fracasos
espirituales y morales en la iglesia cristiana de hoy.
¿Qué opina usted? ¿Es conveniente que la pareja de novios se abracen y se den besos? ¿Qué de tomarse de la mano? ¿Hay peligros cuando el esposo se roza mucho con otras mujeres y cuando la esposa se roza mucho con otros hombres? ¿Qué sucede con las emociones en tales casos? ¿Por qué a veces las personas terminan haciendo lo que nunca se imaginaron? ¿Cómo podemos evitar este problema?
Precisamente de estas preguntas se trata este artículo. Se trata de un
problema que llamaremos la intoxicación emocional. Mi oración a Dios es que por medio de estas letras alguien, sea soltero o casado, pueda recibir ayuda y pueda entender lo que por lo común ocurre previo a un fracaso moral.
¿QUÉ ES LA INTOXICACIÓN EMOCIONAL?
La intoxicación emocional es un vínculo emocional fuera de su debido lugar y fuera de control. Es una emoción que el mundo llama amor. En este artículo, usaremos el término vínculo emocional para referirnos a la poderosa atracción que existe entre un hombre y una mujer, eso es, mientras dicha atracción se mantenga en su debido lugar. Por otra parte, usaremos el
término intoxicación emocional para referirnos a la misma atracción una vez
que se ha salido de control y de su debido lugar. Usaremos también el término pureza emocional para describir el estado de la persona que vive
según el plan de Dios en este campo.
Dios nos creó con la capacidad de desarrollar esos vínculos emocionales
(Génesis 2.21–24). Es una capacidad buena, así como todo lo que Dios ha
hecho (Génesis 1.31). Para lograr un entendimiento correcto de la pureza
emocional, es necesario que también veamos esta capacidad como algo bueno. Es buena porque Dios la diseñó para que floreciera en el vínculo sagrado del matrimonio.
Además de producir en nosotros el placer que Dios le asignó, el vínculo
emocional cumple un propósito práctico en el matrimonio. Algunos no somos muy atractivos. Sin embargo, el vínculo emocional transforma nuestras peculiaridades de manera que nuestra(o) esposa(o) los vea como rasgos especiales. ¿No es eso algo bello?
Con todo, la misma fuerza de los vínculos emocionales que puede ser una
bendición también los convierte en un peligro latente en este mundo caído.
EL PODER DE LA ATRACCIÓN ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER
Varios incidentes en la Biblia nos muestran el poder tremendo de la
atracción entre un hombre y una mujer, y el efecto que tiene sobre aquellos
que se encuentren envueltos en su influencia.
JACOB Y RAQUEL. “Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron
como pocos días, porque la amaba” (Génesis 29.20). Imagínese, siete años sin paga menos un lugar donde vivir. Uno pensaría que por su amor la espera le hubiera parecido larga y no corta. Quizá su vínculo emocional era más
intenso de lo que nos imaginamos ya que perdió el concepto del tiempo.
SIQUEM Y DINA. Génesis 34 nos cuenta de la ocasión cuando Dina, la hija de
Jacob, salió a ver a las hijas de la tierra. Leemos que Siquem, el príncipe
de aquella tierra, la vio, “la tomó, y se acostó con ella, y la deshonró”.
El relato sigue diciendo que “su alma se apegó a Dina”. Y luego, el padre de
Siquem le dijo al padre de Dina: “El alma de mi hijo Siquem se ha apegado a
vuestra hija”.
Yo no creo que Siquem cayera en ese hecho vergonzoso por casualidad. Muy
probablemente, aquel acto sólo es una muestra del poder de la intoxicación
emocional y las consecuencias de no controlarla a tiempo.
SANSÓN Y LA MUJER FILISTEA. Cuando Sansón vio a cierta mujer entre los
filisteos, le dijo a su padre: “Tómame ésta por mujer, porque ella me
agrada” (Jueces 14.3). Sin duda, había algunos factores que motivaron a
Sansón que no están claras. Lo cierto es que actuó locamente, como hacen
algunos hoy, y tomó una esposa de entre los enemigos del pueblo de Dios.
Cantar de los Cantares 8.6–7 describe el poder del vínculo emocional que
puede desarrollarse entre un hombre y una mujer: “Porque fuerte es como la
muerte el amor; duros como el Seol los celos; sus brasas, brasas de fuego,
fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los
ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de
cierto lo menospreciarían.”
Y todos lo hemos visto suceder. La gente da cualquier cosa cuando está bajo
este poder. Abandonan carreras y títulos universitarios. Algunos se
precipitan al matrimonio contra el consejo y la razón, y con la probabilidad
de enfrentar un futuro desdichado. Muchos de nosotros hemos derramado
lágrimas por esas personas y hemos lamentado sus decisiones. Pero en la
mayoría de los casos uno se ve impotente ante el poder de la influencia que
ellos han permitido en su vida.
La intoxicación emocional es sumamente peligrosa porque no hace acepción de personas. Podemos ser cristianos, y aun casados, pero nos engañamos a
nosotros mismos si creemos que tal cosa no puede hacernos caer.
¿CÓMO SE DESARROLLA LA INTOXICACIÓN EMOCIONAL?
Al igual que todo lo que tiene vida, los vínculos emocionales crecen cuando
son alimentados, y el contacto con el otro sexo los alimenta. ¿Cuándo se ha
formado un vínculo entre dos personas sin que hubiera algún contacto? ¿Acaso no puede la gente ver lo que está sucediendo en los lugares de trabajo donde el intercambio constante entre hombres y mujeres está disparando los índices de divorcio? Cuando un hombre pasa más tiempo con otra mujer y menos tiempo con su esposa, sucede algo natural. El vínculo con su esposa se debilita mientras crece un nuevo vínculo, un vínculo que él no ha procurado ni tampoco puede explicar.
Lo mismo le puede suceder a un esposo con una empleada en la casa. Los
jóvenes que se asocian mucho también pueden desarrollar vínculos
emocionales. Muchos hombres que trabajan en lugares de empleo se asocian
constantemente con las mujeres. En tales casos, el hombre cristiano debe
estar constantemente a la alerta y mantener una disposición de respeto.
Siempre debe estar atento a las advertencias de otros que le amonestan por
algún síntoma de intimidad que ven en él con una mujer. Lo mismo se aplica a una joven cristiana que trabaja en un ambiente público.
CIRCUNSTANCIAS PELIGROSAS
En ocasiones pasamos por experiencias que nos vuelven más vulnerables a los peligros de la intoxicación emocional. Es importante que identifiquemos esas experiencias y tomemos las precauciones necesarias.
Cuando nuestra relación con Dios no es satisfactoria. Antes de bautizar un
nuevo cristiano, los pastores de algunas iglesias lo entrevistan en cuanto a
su relación con Dios. Pero el estado de nuestra relación con Dios es
igualmente importante cuando nos encontramos a las puertas de un noviazgo o el matrimonio. Cuando nuestra relación con Dios se debilita, se forma un
vacío que nos vuelve más propensos a los vínculos emocionales indebidos.
Cuando tenemos vacíos emocionales. Este peligro es semejante al anterior,
aunque en este caso no se trata de nuestra relación con Dios, sino con otras
personas. Los vacíos emocionales resultan cuando no experimentamos
satisfacción en nuestras asociaciones con otros o aun cuando perdemos una
buena relación. Por ejemplo, cuando el matrimonio camina mal, cuando muere un ser querido, o cuando se pierde una buena amistad.
Se repiten mucho los casos en que un pastor u otro consejero se encuentra
aconsejando a una mujer que está sufriendo algún vacío emocional. En tales
casos se debe tener mucho cuidado de no terminar con llenar esos vacíos
emocionales de maneras indebidas. Con esto, estaría estorbando el progreso
de la misma persona que trata de ayudar. Muchos pastores han caído en una
intimidad indebida con una mujer por pasar tiempo de consejería a solas con
ella. Es importante que la esposa del pastor lo acompañe en tales ocasiones
como una medida de prevención.
Cuando la mente está fuera de control. No me refiero necesariamente a los
pensamientos impuros, sino a la mente que no deja de soñar o divagar. Esta
condición puede atrapar a los adolescentes a una edad muy temprana. En
algunas iglesias, la edad mínima para iniciar un noviazgo es de dieciocho
años, pero es fácil para los jovencitos menores fijar la vista en otros
muchachos o muchachas y soñar con ellos.
Lo mismo le sucede al joven cristiano que ya tiene edad para casarse pero la
joven que le atrae es demasiado joven. Él se sueña con ella como novia. Otro
caso es que la persona que ya inició un noviazgo se sueña constantemente
como si estuvieran casados. En todos estos casos la persona está jugando con
la intoxicación emocional y se está buscando dificultades.
Para la joven cristiana el problema de los sueños es una tentación acogedora
cuando piensa en su futuro. Ella puede observar fotografías de muchachos y
compartirlas con sus amigas, lo que alimenta sus sueños. Tales sueños
alimentan la intoxicación emocional.
Aun podemos desarrollar actividades que dirigen la mente en un mundo de
fantasías, como la lectura de novelas románticas. Aun las novelas más
moderadas pueden intoxicarnos y afectar nuestras relaciones presentes y
futuras.
AYUDAS PARA EVITAR LA INTOXICACIÓN EMOCIONAL
Reconozca sus debilidades. Todos somos humanos. Por lo tanto, todos tenemos debilidades. Si sabemos que tenemos cierta debilidad, debemos hacer lo necesario para evitar las tentaciones en esa área. Es importante tomar las medidas necesarias para no crear un ambiente que alimente nuestra debilidad.
Las parejas de novios deben tener un cuidado especial. Si sus padres no
quieren que ustedes pasen mucho tiempo juntos, ¿están ellos tratando de
darles una mala vida? No, es precisamente lo contrario. Sencillamente, ellos
entienden lo que sucede cuando dos corazones se entrelazan: Cuanto más
tiempo pasen juntos, mayor será el vínculo entre ustedes. Si se le da rienda
suelta a este vínculo, crecerá hasta sofocar el razonamiento y la fuerza
moral de ambos… su castidad está en juego.
Deténgalo a tiempo. La persona que empieza a sentir una atracción indebida
puede pensar que le sucede algo anormal. Quizá piense: “¿Por qué me sucede
esto? Yo soy cristiano y estoy casado; no debo sentir estas cosas.” En vez
de reconocer y enfrentar la atracción que apenas empieza a desarrollarse,
nuestra tendencia es negarla. Sin embargo, ¡es precisamente en esa etapa que
debemos detenerla! Por lo común, es posible. Pero, si lo permitimos crecer,
ese vínculo indebido se convertirá en pecado y crecerá hasta convertirse en
un monstruo que después no podremos detener sin la ayuda de otros. Por lo
general, cuando más necesitamos la ayuda de otros es cuando estaremos menos dispuestos a recibirla.
Si usted empieza a sentir una atracción indebida hacia alguien, crucifique
esa atracción inmediatamente. Si hay algo que puede hacer para evitar la
tentación, hágalo. Si se trata de una relación que en unos pocos años sería
legítima, el joven debe poner el asunto en las manos de Dios y dejarlo allí
hasta que llegue el tiempo apropiado. Una jovencita, por su parte, podría
enfrentar una atracción parecida a una edad en que la relación sería
legítima de inmediato, si el joven tan sólo se interesara en ella. En ese
caso, ella debe dejar el asunto a un lado. Si el Señor así lo quiere, en un
futuro el joven vendrá y le tocará la puerta. De este modo, ella no se verá
destrozada si el joven llegara a pedir a otra. Y lo más importante, la
jovencita habrá preservado su pureza emocional.
Asegúrese de contar con la participación de sus padres en su noviazgo. Los
adolescentes que enfrentan esta atracción deben comentar el asunto con sus
padres. Si no lo hacen, los padres deben estar a la alerta. Los adolescentes
de edad muy joven luchan con estas atracciones. Padres, mantengan una
relación cercana con sus hijos de manera que ellos les confíen sus asuntos.
Asegúrenles que la atracción que sienten es normal, pero ayúdenlos a
mantenerla en su debido lugar.
Encuentre satisfacción. Joven cristiano, ¿encuentra usted satisfacción en la
vida? Si no es así, ¡encuéntrela! La satisfacción verdadera empieza cuando
disfrutamos de una relación al día con Dios. Ponga esto en primer lugar.
Luego, aprenda a disfrutar a su familia, sus amistades, la participación en
la iglesia y su trabajo.
Y a los esposos cristianos, la satisfacción que encontramos en nuestro
matrimonio nos será una tremenda ayuda para vivir en pureza emocional.
Debemos gozarnos porque Dios nos ha provisto maneras muy sencillas de
fomentar la atracción hacia nuestro cónyuge. Por medio de pasar tiempo
juntos, la pareja fomenta el vínculo mutuo. Pruébelo. Funciona, y promueve
la pureza moral. ¡Alabado sea Dios!
—Rodney Mast
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10 October, 2009 a las 12:50 am
Gracias por su escrito. Muy cierto.
3 February, 2010 a las 10:12 pm
Gracias mil por este articulo, lo encontre en el mejor momento; no cabe duda que EL ETERNO habla a cada uno de acuerdo a su necesidad y en este momento me habló a mi por medio de este escrito,,, Jehová los bendiga